¿Qué ocurre cuando destruimos el nido de una golondrina?

Cada año son derribados miles de nidos de golondrinas y aviones en casas, edificios, garajes, por aquello de la “suciedad” que generan. Pero ¿somos conscientes de los efectos de este acto sobre las aves?

¿De dónde salen esas golondrinas y aviones?

Las golondrinas y aviones de nuestras ciudades y pueblos son aves migratorias. A pesar de que su peso oscila entre los 14 y los 18 gramos son capaces de recorrer miles de kilómetros cada año entre sus zonas de invernada en África y sus zonas de cría en Europa. Son además aves muy fieles al lugar en el que nacieron o nidificaron la temporada anterior, por lo que a pesar de que en diciembre o enero están a miles de kilómetros, se esforzarán en localizar y regresar exactamente al mismo lugar en España, algo con mucho mérito ya que no cuentan de la ayuda de GPS o de GoogleMaps para dirigir su ruta a través de mares, desiertos y campos.

En 2019 esta golondrina eligió como dormidero el tendedero de nuestro patio. Allí la veíamos cada noche hasta que a mediados de septiembre desapareció para marchar hacia África. El 12 de marzo de este año, nos llevamos la inmensa alegría de reencontrarnos con ella en el mismo lugar: después de un viaje inimaginable allí estaba otra vez, sana y salva y dispuesta a intentar criar una nueva generación de golondrinas viajeras.

¿Cuánto cuesta un nido a una golondrina?

Tod@s sabemos que golondrinas y aviones construyen sus nidos adosados a nuestros edificios con barro. Ahora bien, ¿somos conscientes del esfuerzo que invierten en ello?

Cada nido de golondrina o avión está realizado en base a pequeños bocaditos de barro transportados en su pico. Estas aves toman un pedacito de barro, lo “mastican” bien para homogeneizarlo y expulsar las bolsas de aire que pueda contener (este paso parece importante para dar mayor resistencia al nido) y lo depositan cuidadosamente en el nido en construcción. Como buenas ingenieras saben que la parte más baja del nido debe tener unas paredes más gruesas que irán adelgazando según ascienden, ya que la parte baja del nido es la que soporta un mayor esfuerzo, y unas paredes altas gruesas añadirían un peso peligroso sobre la base… realmente un diseño de construcción muy inteligente.

La cantidad de barro que pueden transportar en su pico es muy limitada y un nido completo de avión común puede requerir más de 2.500 bocados de barro, o lo que es lo mismo, la pareja puede realizar más de 5.000 viajes entre el lugar en el que consiguen el barro y el lugar de construcción del nido durante las dos semanas dedicadas a concluir la obra. Esa distancia puede ser superior a 1 kilómetro, lo que con un simple cálculo nos indica el gigantesco esfuerzo dedicado a la construcción: ¡en esas 2 semanas la pareja puede haber recorrido, viaje a viaje, una distancia de 5.000 kilómetros para construir su nido!

¡Solo ese dato, debería bastar para que tengamos respeto hacia la obra de estas incansables constructoras!

Esta fabulosa imagen de Miguel Ángel Rojas Ruiz nos muestra a una golondrina común tomando barro para construir su nido.

No pasa nada si tiramos el nido, ya construirán otro donde no moleste…

La frase que encabeza este apartado, es quizá la excusa más común que nos encontramos para lavar nuestra conciencia al tirar un nido que “molesta”.

Sin embargo, visto el esfuerzo invertido en construir un nido no hay que ser un lumbreras para darse cuenta de la soberana estupidez que encierra ese argumento, equivalente a decir que no pasa nada si se quema nuestra casa y no tenemos seguro, total ¡solo es cuestión de comprar otra!.

La cruda realidad para las golondrinas y aviones que pierden de esta forma su nido es aún peor de lo que parece. Obligadas a invertir ese doble esfuerzo para encontrar un lugar en el que levantar un nido nuevo y construirlo, deberán dedicar dos o tres semanas extras a tal fin, un tiempo que no solo restará energía para la reproducción, si no que obligará a retrasar la puesta de huevos lo que puede resultar fatal para el éxito de la cría. Ello se debe a que las crías de estas aves tienen que nacer en el momento en el que hay más comida disponible, ya que los progenitores van a tener que ser capaces de conseguir dar caza a cantidades inimaginables de moscas y mosquitos para que sus 4 o 5 crías sean capaces de crecer en tan solo 3 semanas, desde los dos gramos que tienen al momento de eclosionar del huevo hasta el tamaño de un adulto (lo que implica multiplicar su peso 10 veces en tan solo 21 días). Retrasar la puesta puede hacer que muchas de estas aves sean incapaces de lograr cazar tanta comida en forma de pequeños insectos, reduciendo las posibilidades de que su puesta sobreviva o se desarrolle adecuadamente… pensad que esos pollitos en unos pocos meses van a tener que recorrer también ¡miles de kilómetros hacia África!

Para conseguir alimentar a las siempre hambrientas crías las golondrinas necesitan que nazcan en el momento de máxima disponibilidad de alimento, adelantarse o retrasarse puede resultar fatal.

La ecuación de la supervivencia

Existen además dos factores “ocultos” que guardan efectos devastadores para estas entrañables aves.

El primero es simple, en buena parte de España conseguir barro es un reto durante muchas primaveras, por la sencilla razón de que para que la tierra se transforme en barro se requiere agua, que puede no caer en meses. Eso hace que para estas aves la dificultad de construir un nuevo nido se multiplique o que simplemente resulte inviable… 

El segundo tiene que ver de forma indirecta con su tamaño, las aves pequeñas como golondrinas y aviones viven muy poco. Eso significa que la mayoría de ellas sólo van a tener una primavera o dos para conseguir reproducirse. Solo el hecho de haber sobrevivido a la migración hacia África, a su estancia allí, más al viaje de regreso a nuestras casas supone ya un mérito inimaginable. Y todo ello tiene un fin: criar.

Esa pareja que fracasa en la reproducción a causa de que su nido resultaba molesto, puede haber perdido su única posibilidad de tener descendencia y no contribuirá a la supervivencia de la especie aportando una nueva generación de aviones o golondrinas. 

Algo que debemos tener en cuenta que la supervivencia de una especie se basa en algo tan simple como que las muertes que se producen a lo largo del año sean compensadas por los ejemplares que sobreviven, tanto adultos como jóvenes nacidos la primavera anterior. Cualquier incremento en la mortalidad o reducción en los jóvenes que se incorporan a una nueva generación hace que esa ecuación pueda comenzar a arrojar un saldo negativo que implique un descenso poblacional, algo que debemos evitar a toda costa cuando se trata implican factores tan fáciles de evitar como dejar sus nidos tranquilos.

Tod@s podemos ayudar

Aquí encontrarás carteles para descargar e imprimir con los que puedes informar a tus vecinos. Recuerda que tienes mucha más información en nuestra campaña SOSNIDOS

Cartel horizontal

Golondrina común

Cartel vertical

Golondrina común

Cartel horizontal

Avión común

Cartel vertical

Avión común

Luis Martínez Martínez

Área Social – SEO/BirdLife

Contacto: avesdebarrio@seo.org

Fotografías: Shutterstock.com 

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