7 de junio: ¡Día mundial del vencejo!

Nuestros queridos vencejos estrenan este año su muy merecido “Día Mundial de los vencejos”.
Os invitamos a visitar la web World Swift Day – una iniciativa de Vencejos Sin Fronteras– y conocer las acciones que se van a desarrollar en todo el mundo, también en España, en el marco del Día Mundial de los vencejos.

Vencejos: una inimaginable vida en el aire

Puede que algún aficionado al cine reconozca las siguientes palabras:

“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia…”.

Sí, se trata de una de las frases más famosas de la historia del cine (Blade Runner), y cuando la escucho siempre pienso que, si pudiéramos hablar con los vencejos, nos contarían algo similar.

Porque esas aves de aspecto discreto que surcan veloces los cielos estivales de pueblos y ciudades, llevan una vida que cuesta imaginar. Son aves que viven volando durante meses o incluso años, sin detenerse para comer, beber, descansar, dormir, copular,… únicamente para criar o evitar fenómenos meteorológicos extremos se verán obligadas a permanecer posadas momentáneamente.

Un ejemplo de este fenómeno podremos observarlo en una tarde de verano, contemplando como los vencejos se agrupan volando a velocidades increíbles y sin parar de gritar, congregándose en bandos que ganan altura en un cielo cada vez más oscuro. Estos vencejos se están preparando para pasar la noche a gran altitud (algunos radares los han detectado a más 2.000 metros del suelo), dormitando mientras vuelan describiendo grandes círculos bajo constelaciones, estrellas fugaces, y observando detalles y fenómenos celestes invisibles a nuestros ojos.

Vencejos: la aerodinámica convertida en ave

El salto imposible

Resulta fascinante ponerse en la piel de un joven vencejo nacido quizá en el mismo edificio en el que vivimos. Este vencejito, tras haber nacido y crecido en la oscuridad de su nido, se asomará al exterior por vez primera, movido por un irrefrenable instinto de lanzarse al vacío y adentrarse en la libertad del aire, para la cual ha sido diseñado cada átomo de su cuerpo.

En este salto la cría se la juega todo a una carta: mantenerse en el aire o morir, sin más opciones. Afortunadamente cuando nuestro joven vencejo se lance al vacío no estará solo: los vencejos adultos (sean sus padres o no) reconocerán su vuelo titubeante y acudirán raudos dispuestos a ayudar en lo posible durante este trascendental primer vuelo. Volarán junto a él, acompañándolo y animándolo a ganar altura y seguirlos por medio de chillidos, e incluso entrarán en contacto físico como si quisieran empujarlo hacia el cielo.

Antes este primer vuelo, la cría se habrá entrenado a conciencia en las etapas finales de su desarrollo; reduciendo el exceso de peso ganado gracias al esfuerzo de sus padres; realizando flexiones (levantando su cuerpo sobre la punta de sus alas) para fortalecer sus músculos pectorales, a la vez que analiza ese momento en el que se siente preparada para el salto más importante en su vida. Tras su primer vuelo puede que esta cría no vuelva a posarse hasta llegar a la edad reproductora, ¡unos 21 meses después!

Superar retos como este es lo que convierte a los vencejos en uno de los mejores exponentes de lo admirables y fascinantes que son las aves.

Especies de vencejos más frecuentes en España

En la península Ibérica se pueden observar seis especies de vencejos: el vencejo común, el vencejo pálido, el vencejo real, el vencejo moro el vencejo unicolor y el vencejo cafre, aunque las tres primeras son las más frecuentes.

Meteorólogos expertos

La necesidad de mantenerse en el aire para sobrevivir (los vencejos tienen serios problemas para despegar si caen al suelo), hace que nuestros vencejos se encuentren entre los mejores meteorólogos del mundo. Al detectar grandes borrascas pueden variar con antelación sus rutas migratorias para esquivar las fuertes lluvias incompatibles con el vuelo de un ave. Esto también les afecta durante la reproducción, en lo que es un fenómeno fácilmente observable en nuestras ciudades, al aproximarse un potente frente de lluvias. Las lluvias intensas provocan la desaparición de su comida, ya que “limpian” el aire no sólo de polvo en suspensión, si no también de los minúsculos insectos que capturan los vencejos y que serán arrastrados al suelo por el agua. En estas situaciones los vencejos abandonan el cielo de nuestras ciudades para alejarse hasta lugares libres de lluvia. Dado que un frente de lluvias puede afectar una zona durante varios días, las crías de los vencejos están preparadas para sobrevivir sin recibir alimento durante ese periodo, entrando en una fase de “aletargamiento” en el que rebajan su consumo metabólico para ahorrar energía hasta que el buen tiempo devuelva a sus padres a las zonas de nidificación.

Veloces como ninguna otra ave

Si bien todos sabemos que el ave más rápida es el halcón peregrino, lo cierto es que esta rapaz alcanza su máxima velocidad dejándose caer en picado. Pero en vuelo sostenido, nuestros vencejos pueden superar unos increíbles 90 kilómetros por hora, si bien el récord lo ostenta su pariente el vencejo mongol, del que se han llegado a registrar velocidades punta de 170 kilómetros hora y de 140 de forma sostenida. Tampoco es de extrañar esta perfecta adaptación al dominio del vuelo en un ave que cada año puede recorrer más un cuarto de millón de kilómetros en un viaje; entrenamiento no le falta.

Amenazadas cuando son más vulnerables

Los vencejos comunes y pálidos vuelven año tras año a criar en los mismos edificios. Como anécdota representativa de esta fidelidad os puedo contar que en casa de mi madre -una vivienda de dos plantas- una pareja de vencejos ha anidado exactamente en el mismo hueco del tejado los últimos 25 años, y eso a pesar de que hace tiempo se levantaron bloques de pisos de gran altura que cercaron la entrada a ese hueco, lo que obliga a las aves a realizar maniobras tan cerradas que en ocasiones caen al patio interior al golpearse (afortunadamente hasta hoy no han sufrido daños serios y mi madre ya tiene interiorizado el proceso de volver a poner esos vencejos de nuevo en el aire).

Sin embargo, en ocasiones al llegar desde África los vencejos se encuentran con sus zonas de cría destruidas por obras de rehabilitación, o incluso aún peor las obras pueden comenzar con los vencejos en el interior de sus nidos dónde morirán emparedados. En estas situaciones observaremos la desesperación de los vencejos adultos por encontrar la desaparecida entrada a sus nidos.

Lo triste es que en realidad este tipo de situaciones son fácilmente solventables, evitando hacer obras durante el periodo reproductor, conservando los huecos que utilizan para criar en las rehabilitaciones, e integrando en los edificios rehabilitados nidales artificiales que ofrezcan una alternativa a los lugares de cría desaparecidos. Para evitar estas situaciones, SEO/BirdLife y el Ayuntamiento de Segovia editaron en 2018 la guía “Conservación y fomento de la biodiversidad en obras de rehabilitación y reforma de Segovia“. En algunos países y ciudades ya existen requerimientos legales que deben cumplirse en cualquier obra que pueda afectar a la biodiversidad urbana, sin duda uno de los retos en los que debemos avanzar en nuestro país. Mientras llega ese día, celebraremos el Día Mundial de los Vencejos.

Vencejos intentando volver a sus nidos
Nido de vencejo pálido En Directo

Luis Martínez Martínez

Área Social – SEO/BirdLife

Contacto: avesdebarrio@seo.org

Fotografías: Shutterstock.com / Luis Martínez