Escuela AvesDeBarrio: aprendiendo a identificar nuestros gorriones

Con esta nueva entrada queremos inaugurar una nueva sección en AvesDeBarrio: una escuela para que todas y todos aprendamos a reconocer las aves de nuestras ciudades.
Si se trata de comenzar a aprender a reconocer especies de aves, la mejor forma de dar esos primeros pasos en comenzar por las aves que tenemos más cerca, pues son las que podemos observar casi a diario. Este punto es clave para un aprendizaje satisfactorio, dado que para desarrollar nuestro “ojo ornitológico” lo que necesitaremos es practicar de forma continuada observando las mismas aves, para poco a poco ir desarrollando ese “instinto”. Con el tiempo -menos de lo que crees- serás capaz de reconocer a las aves no solo tras una observación pausada, si no por un vistazo fugaz, su comportamiento, su voz, etc…

Gorriones: ¡Más especies de lo que crees!

En esta entrada nos vamos a centrar en aprender a identificar correctamente cuatro especies de “gorriones” que pueden observarse en nuestras ciudades y pueblos (o en su entorno). Estas especies son idóneas además para profundizar diversos conceptos relacionados con las aves:

Algunas especies como el gorrión común o el moruno presentan un dimorfismo sexual (aspecto diferente entre hembras y machos) fácilmente reconocible. Otras por el contrario, como en el gorrión molinero o el chillón no presentan este dimorfismo, por lo que resulta imposible a simple vista sexar al ave que observemos.

Además, tanto los machos de gorrión común como de moruno varían su aspecto a lo largo del año, presentando un aspecto más llamativo en periodo reproductor y más apagado o discreto a partir de agosto, cuando ya han realizado la muda de su plumaje.

También aprenderemos a entrenar nuestro oido, pues una especie; el gorrión chillón, es más fácil de localizar por su característica voz que por su observación (su aspecto “recuerda” al de una hembra de gorrión común corpulenta).

Y por si esto fuera poco, aprendiendo a identificar gorriones nos daremos cuenta de la importancia del hábitat en el proceso de identificación, pues mientras que el gorrión común lo podemos encontrar en casi cualquier lugar de la ciudad o pueblo, al molinero lo encontraremos en las zonas que presenten arbolado -de ahí su nombre en inglés: tree sparrow (gorrión del árbol)-, el gorrión chillón lo encontraremos en la periferia de ciudades o pueblos vinculado a edificios ruinosos, murallas, puentes de piedra, y otras zonas en las que las edificaciones presenten abundantes huecos en los que ubicar sus nidos. Por último, el gorrión moruno, difícil de observar dentro de los núcleos urbanos, puede verse en los campos que rodean la ciudad (claro está allí dónde está presente).

Se trata del gorrión más frecuente en ciudades y pueblos en cualquier lugar de nuestra geografía salvo en las Islas Canarias, dónde solo aparece en Las Palmas de Gran Canaria. Esta especie presenta un dimorfismo sexual evidente, destacando en el plumaje de los machos un babero negro que baja del pico por la garganta cubriendo ligeramente la parte superior del pecho (con el plumaje nuevo, a partir de agosto y durante el otoño, este babero puede quedar disimulado en gris siendo solo visible en la zona de la garganta). La coloración dorsal general es de un ocre intenso, siendo muy obvio el píleo (plumas de la zona superior de la cabeza) gris, mientras que las zonas centrales son de un gris “sucio”. Las hembras (y crías) presentan una coloración más homogénea, de un ocre más arenoso, mostrando una “ceja” clara que suele resultar bastante evidente. Tanto machos como hembras (y juveniles) tienen el dorso listado en negro y algunas estrías de plumas más claras.

Esta es la otra especie de gorrión más fácil de observar en nuestros pueblos y ciudades (raro en las islas Canarias, dónde como otros gorriones ha llegado introducido de la mano del hombre). Sin embargo el molinero, es un gorrión más “selectivo” en hábitat que el común, apareciendo allí dónde existan zonas abiertas con arbolado, por ello lo habitual es observarlo en parques, sotos en torno a ríos que atraviesan la ciudad, o paseos en los que los árboles tengan ya cierto porte.

Más pequeño que el gorrión común y de unas formas más compactas, el rasgo más característico en la especie es la mancha negra que parece en la parte posterior de su mejilla blanca, algo que sirve para diferenciarlo de cualquiera de las otras especies de gorrión de nuestro país. La coloración del cuerpo recuerda bastante a la de un macho de gorrión común (ocre en las zonas dorsales y pardo grisácea en las ventrales), pero la parte superior de la cabeza es de un ocre castaño homogéneo (no hay píleo gris) y el babero negro no suele extenderse más allá de la garganta. Probablemente los que hayas leído hasta este punto os preguntaréis porque no hablo del plumaje de machos y hembras, la respuesta es sencilla: en ambos casos el plumaje es idéntico.

A pesar de que este ave se encuentra bien repartida por toda la península e islas (Baleares y Canarias), no resulta especialmente frecuente en ciudades y pueblos. Ello se debe a que es una especie que requiere de amplias zonas abiertas como pedregales, zonas cubiertas por matorrales arbustivos, y sólo se acercará a los núcleos urbanos allí donde el hábitat circundante sea propicio y disponga de edificios o estructuras de piedra en las que ubique sus colonias de cría.

Su aspecto es el de un gorrión corpulento, de pico fuerte, y con un plumaje que recuerda en color al de una hembra de gorrión común (ocre arenoso), con una ceja clara muy marcada, un píleo ocre oscuro surcado por una línea clara (que no es fácil de ver al estar justo en la zona superior de la cabeza). El vientre y especialmente los flancos presentan un listado suave pero visible. En las guías de identificación suele representarse una “medalla” amarillenta en la parte superior del pecho, sin embargo este carácter es difícilmente visible en campo, con lo cual no es buen rasgo de identificación. Pero si hay algo que anuncia la presencia en las cercanías de esta especie, es su característico e insistente reclamo, consistente en una voz chillona vui…vui…vui (Puedes escucharlo en el video al final de esta página).

Las poblaciones de esta especie se concentran principalmente en el cuadrante sur occidental de la península ibérica, siendo especialmente abundante en las Islas Canarias, dónde ha colonizado con éxito casi todo el archipiélago (sin embargo, está ausente de las Islas Baleares).

No se trata de una especie que podamos observar habitualmente en ciudades o pueblos (salvo en las Canarias), pero si en su periferia allí dónde esté presente. Su aspecto es muy similar al gorrión común (y de hecho en la práctica resulta imposible distinguir las hembras de ambas especies), pero los machos presentan un diseño distintivo, con un babero extremadamente amplio que en periodo nupcial recorre los flancos del ave formando un listado negro muy conspicuo. A diferencia del gorrión común el píleo es completamente ocre, y su mejilla clara, casi blanca, contrasta mucho más que en su pariente urbano.

Luis Martínez Martínez

Área Social – SEO/BirdLife

Contacto: avesdebarrio@seo.org

Fotografías: Shutterstock.com / Luis Martínez

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