Cajas Nido: Tres errores que debes evitar

1- Comprar una caja nido “decorativa”

Si nos acercamos a cualquiera de esas grandes superficies dedicadas a la jardinería (y en muchos otros establecimientos) nos encontraremos con “cajas nido” visualmente bonitas, sin embargo estos nidos están diseñados para la decoración y no para cumplir ninguna función. Una caja nido no debe ser bonita a nuestros ojos, simplemente debe ser funcional para las aves. En comercios especializados existen diseños, como por ejemplo las cajas artesanales realizadas con corteza de alcornoque (corcho), realmente preciosas y que además ofrecen unos resultados excelentes (la corteza del alcornoque no sólo es estética, también es un excelente aislante térmico y un material duradero y ligero). Eso si, estas cajas además de bonitas y duraderas, son bastante más costosas que las tradicionales cajas de madera (aunque este sobre coste está plenamente justificado si tenemos en cuenta su proceso de fabricación).

 

2- Introducir comida o materiales dentro de la caja

Hay dos preguntas recurrentes en nuestros talleres de construcción de cajas nido o durante las actividades de colocación de nidos: ¿Porqué no metemos comida en el interior de la caja nido para atraer a las aves? y ¿Porqué no metemos paja para dejar ya el nido “hecho”?

Ambas cuestiones denotan la buena intención de quién las formula, pero ambos planteamientos son erróneos. Las aves quieren un hueco vacío para construir un nido a su gusto (cada especie realiza un nido diferente y emplea materiales diferentes), y el alimento puede atraer a otros animales diferentes a las aves.

 

3- “Echar” un ojo al interior del nido

Si una de tus cajas nido es ocupada por una pareja de aves, es probable que en algún momento tengas la tentación de curiosear en su interior para observar el nido, los huevos o los pollitos. La experiencia me dice que este impulso puede ser mayor si hay niños en casa por aquello de mostrarles las maravillas de la vida. sin lugar a dudas este es el mayor error que podemos cometer, pues someteremos a los padres a un inmenso estrés que puede les llevar a abandonar su nidada por la sencilla razón de que para ellos nosotros somos depredadores, y un nido descubierto por un depredador ya no es un lugar seguro ni para las crías ni para ellos. Además es frecuente que ocurran “accidentes” como rotura de huevos, o que los pollitos en su desesperación (ellos creerán que te los quieres comer) salten prematuramente del nido. Así debemos considerar que el interior del nido está vetado a nuestros ojos mientras dure la temporada reproductora.

Cuando llegue octubre será un buen mes para descolgar nuestra caja, inspeccionar su interior (con frecuencia encontraremos algún pequeño huevo no eclosionado entre los materiales del nido) y vaciar y limpiar su interior. Esto último, destruir el nido que con tanto esfuerzo realizaron las aves puede parecer cruel, pero en realidad es lo mejor que podemos hacer, en el viejo nido han quedado huevos de ectoparásitos de las aves que han vivido y crecido en su interior y si no lo vaciamos nuestras amigas verán reducidas sus posibilidades de éxito reproductor la próxima temporada. Por ejemplo las hembras de herrerillo común que ocupan nidos construidos sobre otro “viejo” pierden más peso durante la incubación a causa de la mayor carga de parásitos que deben soportar.

Luis Martínez Martínez

Área Social – SEO/BirdLife

Contacto: avesdebarrio@seo.org

Fotografías: Shutterstock.com

Related Posts