Gorrión, para vivir junto al hombre había que cambiar

Aunque se trata de un ave silvestre, el gorrión común habita en casi cualquier lugar ocupado por el ser humano, siendo muy raro observarlo alejado de nuestros asentamientos. Sin embargo sabemos poco de cómo se ha originado esta asociación tan fuerte.

Un reciente estudio trató de arrojar luz en esta cuestión y resolver la duda de si en este proceso el gorrión ha sufrido cambios evolutivos. Para lograrlo los investigadores recurrieron a la genética, comparando los genes de tres especies de gorriones europeos; el común, comensal del ser humano, el italiano y el moruno, más una subespecie asiática de la que ya hemos hablado aquí, el gorrión común bactriano (Passer domesticus bactrianus). El examen de los genes entre estas especies/subespecies ha permitido buscar los genes implicados en el proceso de adaptación del gorrión común y su papel su asociación con el ser humano.

La abundancia de los granos de cereal, ricos en almidón, a partir del neolítico, somete a una fuerte selección natural a los genes implicados en su digestión. En el gorrión, en el hombre, y en el perro. 

Los resultados del estudio señalan que probablemente el gorrión (común) bactriano, la única subespecie de gorrión que mantiene una forma de vida “salvaje”, se separó del resto de gorriones comunes hace unos 11.000 años, aproximadamente cuando los humanos desarrollábamos la agricultura en medio oriente. Así mismo los investigadores encontraron señales de que hace unos 6.000 años el tamaño de la población de gorriones comunes experimentó un fuerte incremento, coincidiendo con la expansión de la agricultura temprana.

La investigación también señala varios genes que pueden haber estado sometidos a una fuerte selección natural en el gorrión común y no en su pariente más cercano, el gorrión bactriano, lo que constituiría la firma genética del comensalismo humano en el genoma de la especie.

Uno de los efectos de la agricultura es el incremento de las fuentes de almidón en la dieta, provenientes de los cereales. Tanto en el hombre como en el perro encontramos que los genes implicados en el aprovechamiento del almidón han aumentado el número de copias de estos genes, y en el gorrión común parece haber ocurrido algo similar.

Otra diferencia están en un gen implicado en el desarrollo del cráneo de los animales, responsable de que el cráneo del gorrión común sea más robusto y con un pico más largo que su pariente bactrianus, lo que estaría relacionado con un cambio en la dieta de semillas silvestres a una basada en desperdicios agricolas.

Así, poco a poco, se va desentrañando el necesario papel de la evolución por el que algunas especies abandonan sus hábitos de vida ancestrales para asociarse al ser humano e intentar sacar provecho de nuestra expansión por todo el planeta. Quién iba a decir que el gorrión “comparte” cambios evolutivos con el perro…

Luis Martínez Martínez

Área Social – SEO/BirdLife

Contacto: avesdebarrio@seo.org

Fotografías: Shutterstock.com

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